Talla 0 o preocuparse cero de la talla

Vivimos rodeadas de mensajes de perfeccionismo moderno. Nos llegan a diario en forma de “salud y cuidado personal” pero acaban convirtiéndose en un cúmulo de “deberes” que jamás tenemos tiempo de cumplir:  se activa pero relájate, bebe 2 litros de agua, ten amigos, lee, sal, haz el amor, aprende idiomas, conéctate a facebook, no estés tantas horas en el ordenador, sé autocrítica, no te machaques, haz terapia, ten hijos, trabaja mucho pero no muchas horas, infórmate, sé liberal, apúntate al gimnasio y ves al menos tres veces por semana, haz ejercicio, dedica tiempo a tu familia, tu pareja, tus amigos y encuentra siempre momentos para ti, depílate, ponte cremas, viaja, descubre nuevos lugares, nuevas personas, nuevas sensaciones, visita tu ciudad y conoce los mejores sitios de la zona donde resides, píntate y ponte guapa cada día, limpia la casa, plancha, ordena, duerme ocho horas, despiértate temprano, haz pilates. Ríe tanto como puedas y, de vez en cuando, llora, que es muy sano. Y, sobre todo, hazlo TODO sin obsesionarte. ¡Ah! Y no lo hagas por los demás, noo, hazlo por ti misma, por tu bienestar! Ya verás que si haces todo esto, lograrás ser feliz.

Esta imagen de mujer todopoderosa que debe hacerlo todo y estar divina está tan arraigada en nuestra sociedad que es casi imposible luchar contra ella o ignorarla. Siempre hay alguien para decirte lo guapa que estás porque te ven más delgadita o todo lo contrario. Y nosotras mismas perpetuamos esta situación haciendo comentarios así.

Existen unos cánones de belleza  y de feminidad que pueden llegar a atraparnos en una realidad que no es la nuestra. Hacer las cosas “bien” te aporta un reconocimiento social muy importante, que pierdes irremediablemente cuando haces las cosas “mal”.

Por eso me ha encantado la iniciativa de unas profesoras de universidad que han creado una página en facebook llamada “motivos para dar la talla” y que proponen adaptar las tallas de ropa de las pasarelas a unas tallas más realistas, que se adapten más a la talla media de la sociedad. Supongo que esto se quedará aquí, como una simple iniciativa bonita de concienciación, pero a mí me conmueven los pequeños granos de arena. Las mujeres no nos deberíamos medir en un canon de belleza, sino valorarnos por lo que somos y lo que luchamos por ser día a día. No sé donde hay que buscar la felicidad, lo que seguro sé es que no está en una talla.

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