Dejen de engañar a las embarazadas

Quiero compartir con vosotr@s un artículo que me ha emocionado, tanto por su tacto como por su postura tan cercana a lo que ha sido mi realidad en los meses del puerperio. Una vez has tenido a tu hijo “se espera” (no sé exactamente quién) que “normalices” tu situación y que sigas con tu vida como si tu bebé fuera un adorno más de tu casa. Para mi, normalizar tiene más que ver con coger conciencia de tu nueva situación y adaptarte a tu nueva vida.

Os transcribo un trozo para que os animéis:

“El puerperio es una etapa naturalmente perfecta, una metanoia enriquecedora, vital, que lleva a la mujer a una depresión postparto. ¿Por qué una mujer sana y feliz se entristece cuando tendría que ser el mejor momento de su vida?. El parto le conduce a un desafío interior, a una búsqueda, a una reconciliación con lo no esperado (…), un cara a cara con una parte propia que rechazamos, en una sociedad en la que prima la adaptación al medio siguiendo unos patrones de comportamiento impuestos y no instintivos”

“Y superadas todas las dificultades, descubre que LA ENGAÑARON, que no fueron unos meses y vuelta a la normalidad, que ahora su realidad es radicalmente distinta y que tiene que adaptarse a otro ritmo que es el que él impone. Que es otra mujer distinta que poco tiene que ver con la que llevaba ese ritmo imparable y tenía las metas profesionales tan claras”

“Y te descubres a ti misma mirándote en los azulejos de la cocina mientras sostienes en tus brazos a tu hijo, ambos bailáis una melodía pasada de moda, porque has dejado de prestar atención a las tendencias actuales, has olvidado quien eras y qué querías en la vida, sólo tienes presente y ahora, agarras su pequeña mano mientras danzas en la eternidad el mejor baile de tu vida, y te das cuenta de que esto es la felicidad”

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Ratitos para la nueva mamá

Ser madre es maravilloso, te da la oportunidad de vivir cosas espectaculares y te hace sentir la persona más afortunada del mundo. Y, al mismo tiempo, ser madre es durísimo, te pasas el día sufriendo por tu hijo, alargando tu paciencia hasta el infinito y contando las horas de sueño con los dedos de una mano.

Como en todo lo relacionado con la maternidad, la gente se atreve a opinar sobre cómo te organizas el día o si dedicas suficientes horas a tu ocio personal, sobre todo gente que no tiene hijos! Bueno, ni es cierto que pierdas tu tiempo de ocio del todo, ni tampoco es cierto que debas hacer lo mismo que antes ahora que tienes a tu bebé en casa. Poco a poco encontrarás tu propio equilibrio y te organizarás, y sabrás pedir ayuda a tu alrededor para tener tu propio espacio, que no tiene por qué estar lejos de tu hijo.

Es una nueva etapa, con unas nuevas reglas, que debemos poner nosotros mismas para que sean las correctas, es decir, que sean satisfactorias para ti y para tu bebé. La paciencia que tenemos para nuestro hijo, también debemos tenerla para nosotras. Debemos darnos tiempo, tanto como necesitemos, para reencontrarnos como madres, conocer nuestros tempos, saber qué necesitamos exactamente… poco a poco, todo acaba saliendo.

La pareja cuenta, y mucho, para darnos facilidades, opciones y apoyo en nuestras decisiones para encontrar el equilibrio que necesitamos, seguramente no va a ser fácil así que deberá ser muy, muy paciente. No necesitamos que nos presionen, sino al contrario, que nos protejan, nos atiendan, nos escuchen sin atisbo de crítica, que nos defiendan, que nos quieran. Somos los seres que más aman sobre la tierra y necesitamos un punto de apoyo desde donde darlo todo.

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