Ratitos para la nueva mamá

Ser madre es maravilloso, te da la oportunidad de vivir cosas espectaculares y te hace sentir la persona más afortunada del mundo. Y, al mismo tiempo, ser madre es durísimo, te pasas el día sufriendo por tu hijo, alargando tu paciencia hasta el infinito y contando las horas de sueño con los dedos de una mano.

Como en todo lo relacionado con la maternidad, la gente se atreve a opinar sobre cómo te organizas el día o si dedicas suficientes horas a tu ocio personal, sobre todo gente que no tiene hijos! Bueno, ni es cierto que pierdas tu tiempo de ocio del todo, ni tampoco es cierto que debas hacer lo mismo que antes ahora que tienes a tu bebé en casa. Poco a poco encontrarás tu propio equilibrio y te organizarás, y sabrás pedir ayuda a tu alrededor para tener tu propio espacio, que no tiene por qué estar lejos de tu hijo.

Es una nueva etapa, con unas nuevas reglas, que debemos poner nosotros mismas para que sean las correctas, es decir, que sean satisfactorias para ti y para tu bebé. La paciencia que tenemos para nuestro hijo, también debemos tenerla para nosotras. Debemos darnos tiempo, tanto como necesitemos, para reencontrarnos como madres, conocer nuestros tempos, saber qué necesitamos exactamente… poco a poco, todo acaba saliendo.

La pareja cuenta, y mucho, para darnos facilidades, opciones y apoyo en nuestras decisiones para encontrar el equilibrio que necesitamos, seguramente no va a ser fácil así que deberá ser muy, muy paciente. No necesitamos que nos presionen, sino al contrario, que nos protejan, nos atiendan, nos escuchen sin atisbo de crítica, que nos defiendan, que nos quieran. Somos los seres que más aman sobre la tierra y necesitamos un punto de apoyo desde donde darlo todo.

Madres a nuestra manera

No sabría decir si es en la maternidad cuando recibimos más críticas o cuando somos más vulnerables a ellas. Lo que es evidente es que delante de una situación así, llegan muchos comentarios a favor y en contra de lo que hacemos con nuestros hijos. Todas estas advertencias no vienen solamente de personas de confianza, vienen de cualquier persona que pasa por la calle. Porque todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre tu vida y saber qué piensas hacer con ella, y más si se trata de tus hijos.

Siempre dentro de unos límites razonables (los derechos humanos, para entendernos) cada cuál debería poder elegir y llevar a cabo el tipo de crianza que desea para sus pequeños. Cuando dejemos de criticarnos tanto los unos a los otros, cuando dejemos que cada uno haga lo que buenamente pueda y quiera, estaremos en un mundo mejor.

El objetivo principal de mis aportaciones a energíayfeminidad son cuestionar todo lo que nos viene por sentado una vez queremos ser madres. Quiero decir que cualquiera de los temas que pueda tratar en este blog son desde la experiencia vivida y no desde un punto de vista profesional.

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