Día Mundial de la Poesía

Como ávida lectora y bloggera que soy, me encanta la poesía y siempre he escrito poemas. Para vosotras, y en motivo de este día, os dejo un poema de Mario Benedetti:

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

Encontré mi Secreto

En diciembre viví un desengaño “amoroso”, como buena mujer pasional y romántica que soy; como muchas de nosotras. Lo pongo entre comillas porque no llegó ni a amoroso; no me dio tiempo. Él dejó una cuenta pendiente con otra mujer con la que no tenía feeling. Y con ella (o no, no lo sé) decidió irse, a pesar de vivir conmigo tres noches únicas e irrepetibles; por lo menos para mí. Se despidió recordándome que yo era un TESORO, que no lo olvidara nunca. Y esas palabras me las grabé a fuego en mi mente y en mi vida. Y me han ayudado mucho para salir a flote (yo soy la del texto de la psicóloga). Aunque me quedé muy pero que muy triste. Necesitaba algo que me animara como fuera.

Había oído hablar alguna vez de ese secreto que corría por el mundo, en documentales y en libros. Y no entendía nada, no sabía qué era. Hasta que indagué y vi que se trataba de la Ley de la atracción: lo semejante atrae a lo semejante. EL SECRETO lo llevamos todos dentro y nos conecta con el universo, lo aprendieron grandes personajes de la historia y ahora se está transmitiendo a nuestras generaciones. Habrá gente reacia a creer lo que expone esta teoría pero a mí, personalmente, me ayudó. Supongo que todo se basa en creer y en decidir dar un cambio de rumbo a esos pensamientos que nos impiden avanzar. 

Y después de leer el libro, curiosa y sorprendentemente, entendí muchas cosas. Entendí lo que había bloqueado algunos aspectos de mi vida, que tanto me han obsesionado, que tanto me han traído de cabeza. Por eso decidí cambiar, seguir la filosofía SECRETO y tirar hacia adelante. De hecho, algunos puntos de los que se cuentan son difíciles de llevar a la práctica pero, cuando estoy floja de ánimos, lo releo y se convierte en mi medicina.

Os animo a que lo probéis si os apetece y, si no, tampoco pasa nada. En definitiva,  todo está dentro de nosotras. Es el poder de nuestra mente. Y de ella depende nuestra felicidad.

Un poco de Cabaret

Aprovecho estas líneas para recomendaros una pequeña gran joya que se está representando en la Sala Muntaner de Barcelona: un piano, un saxo y dos mujeres únicas, dulces, directas, encantadoras. Y con unas voces incomparables. Las hermanas Maria y Marta Torras, jóvenes profesionales del mundo del teatro musical con una gran trayectoria nos deleitan con esta historia de Cabaret, que repasa algunos de los éxitos de musicales como Cabaret, Copacabana o Chicago.

Tan sólo una hora y diez minutos que se hace tan y tan corta, nos traslada a un local de espectáculos donde llega Jane, una joven dispuesta a triunfar y que tendrá que compartir escenario con la gran estrella del teatro, Norma, esposa del director de la sala, Mark (una voz en off que explica la historia y que deja total protagonismo a las dos mujeres que tendrán que rivalizar por el primer puesto).

¡Os la recomiendo fervientemente!

www.todomusicales.com (actualidad Barcelona)

Cada día es nuestro día

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer (trabajadora o no). Está reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona. Es fiesta nacional en algunos países. La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, en plena revolución industrial y durante el auge del movimiento obrero. La celebración recoge una lucha ya emprendida en la antigua Grecia y reflejada por Aristófanes en su obra Lisístrata, que cuenta como Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra, y que se vio reflejada en la Revolución francesa: las mujeres parisinas, que pedían libertad, igualdad y fraternidad, marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino, pero no fue sino hasta los primeros años del siglo XX cuando se comenzó a proclamar, desde diferentes organizaciones internacionales de izquierda, la celebración de una jornada de lucha específica para la mujer y sus derechos.

Y después de un poco de historia, que nunca viene mal, a nuestra realidad: el día de la mujer empieza cada día que nos levantamos temprano para trabajar en lo que nos gusta o persiguiendo la oportunidad para trabajar en eso algún día; cuando dormimos con un ojo abierto para vigilar que nuestro hijo duerma bien; cada vez que nos sentimos alegres, tristes o raras por algo que nos ha pasado; el día de nuestro cumpleaños que nos recuerda que nos quedan muchos días para seguir sintiéndonos orgullosas o que nos hace recordar que ya llevamos unos cuantos siendo auténticas.

El día de la mujer empieza en el momento en que nacemos, que nuestros padres nos dan la vida y la oportunidad de luchar por nosotras, por lo que vamos a ser, por lo que querremos conseguir; cuando somos niñas, adolescentes y adultas; empieza el día que lloramos por nuestro primer amor, el día que reímos con nuestro marido, el día que nos enfadamos con nosotras mismas por sentirnos culpables de nuestro divorcio. El día de la mujer empieza cuando damos a luz, cuando cuidamos de nuestros padres porque se hacen mayores, cuando nuestros hermanos sufren y nuestras mejores amigas tienen mal de amores o de muelas; cuando nos pasamos el día en vela porque algo nos oprime el corazón, cuando pasamos horas escuchando las preocupaciones de los que queremos sin pestañear ni esperar nada a cambio.

El Día Internacional de la Mujer es cada día, es nuestro día y con él, nuestro poder para cambiar el mundo, para cambiar nuestro mundo, para apoyar esas iniciativas y sentimientos que nos hacen auténticas. Porque las mujeres somos auténticas y, sobretodo, únicas. Y así seguirá siendo siempre.

Ahora y cada día de cada año de cada siglo, FELIZ DÍA DE LA MUJER, trabajadora o no. El mundo es nuestro. Nuestro mundo es nuestro. ¡A por él!

MSM

Mi psicóloga y yo

Me considero una mujer con carácter, competente, simpática, amable, detallista… y con las ideas muy pero que muy claras. Quizá tan claras, que no me permiten ver más allá de ellas mismas; y eso, otra vez quizá, no sea bueno. El mundo no es sólo blanco y negro; tiene muchísimas tonalidades. Y como tenía las ideas muy claras pero las más importantes para mí no se cumplían, pensé que necesitaría un empujoncito: ir al psicólogo.

Ahora hace más de medio año que voy a una psicóloga que me gusta, que me habla y me pregunta, que me responde y me vuelve a explicar y a preguntar, que me incita a que sea yo quien encuentre mis propias respuestas. Empezamos por pulir mis dos lados, el racional y el emotivo: en 28 años, resulta que siempre he tenido mucho más desarrollado el racional; y yo sin saberlo, o sin querer darme cuenta. Por tanto, había que potenciar mucho más el emocional, que también está ahí aunque mucha gente no se lo crea. Aunque yo no me lo crea. Ahí hemos estado todo este tiempo y bueno, está costando porque una tiene que creérselo. ¡Y vaya si cuesta creerse las cosas!

¿Cómo es posible que nos autoflagelemos tanto? ¿Por qué es tan difícil creer en una misma, quererse y sentir y creer que valemos de verdad? ¡La maldita autoestima!

Gente muy cercana a mí me recomendó ir al psicólogo, me convencieron que realmente iba bien, que valía la pena, que te das cuenta del origen de “tus cosas” y es necesario para avanzar. Y también gente muy cercana me decía que el psicólogo es sólo para los que “no están bien de la cabeza” y que no creen en ellos, que no los necesitan. Pues mi veredicto es que sí, que va bien, que es una ayuda más que, en efecto, te ayuda a avanzar cuando estás estancada. A todos los niveles.

En mi caso, mi problema siempre ha sido la autoestima, pero sin llegar a extremos exagerados, todo hay que decirlo. Profesionalmente todo muy bien (entre comillas porque mi CV no está mal pero no trabajo donde querría) pero personalmente, muy mal. La base de sentirse bien con una misma, de quererse, de aceptarse, nunca ha estado ahí. Y, como se dice siempre, pues no ha influido en mis relaciones con los demás (básicamente, las personales/sentimentales). Y ahora que la autoestima ya está ahí, que me cuido, me acepto, me quiero, el trabajo es de una misma para que este pensamiento no decaiga. Que decae, no nos engañemos, porque tenemos derecho a tener días malos. Pero bueno, en general, mi vida es más sana, en todos los sentidos. Y se agradece poder caminar sin piedras en el camino y con una brisa de aire fresco que te relaja y te permite estar tranquila.

Y sigo soñando. Sigo soñando en que mis más anhelados deseos se cumplirán algún día (mejor más pronto que tarde; lo siento, soy un poco impaciente…). Y sigo creyendo. Sigo creyendo en que yo soy lo más importante de mi vida, y que yo elijo mi destino, el que está en mis manos. Porque no todo depende de nosotras, pienso yo, pero podemos buscar nuestra propia suerte, crear oportunidades. Nunca darnos por vencidas y luchar por lo que es nuestro, por lo que nos merecemos.

Vamos, que sin mi querida psicóloga y “El Secreto” no estaría donde estoy. Pero bueno, lo del libro/documental es otro capítulo.

A %d blogueros les gusta esto: