Amo Ser Tu Almohada

Amo Ser Tu Almohada: 10 razones para practicar el colecho es un Carnaval de Blogs iniciado por Amor Maternal para tratar de romper con el tabú social que existe en torno a dormir con los hijos, dar a conocer esta opción tan sana y natural como agradable tanto para el niño, como para sus padres y proporcionar información fiable y experiencias personales al respecto.

Amo ser tu almohada: 10 razones para practicar el colecho


 

Cada familia debe encontrar la manera óptima de dormir, que cuando tienes niños pequeños se traduce en «la manera en la que se pueda dormir más». En nuestro caso, no hemos inventado fórmulas nuevas, como mi marido y yo dormíamos muy bien juntos, pues también incorporamos a nuestro hijo a nuestra cama. Es lo óptimo para nosotros. No nos levantamos (excepto que el niño esté malito) en toda la noche, toma teta siempre que quiere y yo no me despierto (al menos no lo recuerdo) y nos encanta despertarnos juntos por la mañana. ¿Lo recomiendo a todo el mundo? Pues no, es una decisión muy personal y entiendo que alguien pueda tener reticencias porque socialmente no está bien visto… ¿Lo volvería a hacer? Sin dudarlo, de hecho me he acostumbrado a dormir con él y no sé si sabría dormir sin mis dos hombres 😉

¡Feliz colecho!

La revolución del nacimiento

Ya está. He encontrado EL libro para embarazadas, el que recomendaría a todo el mundo. El mejor que he leído hasta la fecha sobre partos. Sobre todo por la claridad con la que trata los temas médicos y por cómo es capaz de llegar al fondo de la cuestión.

Isabel Fernández del Castillo presenta un libro que ayuda a entender por qué el parto natural y respetado es mejor que el parto medicalizado e intervenido, desmenuza muchísimas prácticas habituales en los hospitales y las pone en duda con argumentos firmes, estudios, profesionales y experiencias reales. Paso a paso y con delicadeza, pone sobre la mesa un hecho aterrador: en muchos centros hospitalarios españoles se utilizan técnicas médicas obsoletas y peligrosas para las madres y bebés que van allí a parir, sin que éstos puedan hacer nada al respecto. Y lo peor de todo es que acaba siendo el hospital el que convierte partos normales en partos de riesgo. La revolución está en las madres, en su decisión de dejar de tener miedo y dejarse llevar como niñas pequeñas, y empezar a ser fuertes, autónomas y libres.

Isabel nos demuestra que somos capaces de parir, ¡incluso con intervención médica! Pero que esta intervención acaba siendo un alto precio que hay que pagar, ya que tiene consecuencias graves en el momento del parto y después, incluso mucho después…

En algunas librerías como en la Casa del Libro ya está agotado, personalmente he comprado un par de copias para amigas en Crianza Natural. Espero que lo reediten pronto, es un libro necesario que debería ser de obligada lectura para madres y padres, pero también para los profesionales que atienden partos.

Miedo al fracaso

Miedo al fracasoSÓLO UNA COSA CONVIERTE EN IMPOSIBLE UN SUEÑO, EL MIEDO A FRACASAR … ya lo dice Paulo Coelho, nos puede gustar más o menos su forma de pensar y sus literatura pero hay que reconocer que en este caso, acierta de pleno.

Estas semanas estoy reflexionando mucho sobre una frase que me dijo mi mejor amiga hace ya unos años: tu mejor virtud y tu peor defecto es el mismo: aguantas demasiado. Debo decir que gracias a los palos que me he dado he mejorado en este aspecto, y aguanto mucho menos, por salud, por psique y por estar más con los que de verdad quiero.

Pero y qué ocurre cuando en tu vida hay cambios sustanciales de raíz, una crisis de edad, un cambio profundo en una parte de tu personalidad que debes cambiar sí o sí. Cuando pasas por una etapa de duelo, ya sea personal, profesional… La confianza se ve afectada y afloran los miedos.

Tras un duro golpe: trauma, en alemán traum = sueño… (cuando un sueño de rompe), con esta rotura se pueden desvanecer las ganas, la motivación, la confianza, y al final hace mella en la autoestima.

Piensas mucho, te quedas embobado, estás cansado fruto del cansancio mental de tanto desgaste y tus miedos rondan cada vez con mayor fuerza.

Por tanto, cuando sientes tus mayores miedos no tienes fuerza para creer que sí puedes con ellos, y que no te está ocurriendo nada malo, simplemente tu imaginación te juega una mala pasada y te hace creer que no podrás con lo que te propongas. Esto por tanto afecta a tu motivación y entras en un círculo vicioso del que a veces es difícil ver por dónde salir.

Aquí se llega a un momento de inactividad por miedo, parálisis por miedo al fracaso, otra buena frase que puede ayudar a impulsarte: Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente, P. Coelho.

En la univesidad tenía un profesor al que quiero mucho al que cuando le comentaba que había encontrado unas prácticas, una sustitución… me decía, no importa Selva, perfecto, todo son experiencias, cógelo, seguro que aprendes algo interesante. Y antes de acostarte piensa en qué has aprendido hoy.

Yo recomiendo que ante un estado de parálisis por miedo, como cuando éramos pequeños y pensábamos que había alguien debajo de la cama… Analicemos la naturaleza de ese miedo. ¿Cuándo me ocurre? ¿Estoy solo? ¿Es después de haber tenido una conversación? ¿Cuando lo escribo es mens miedo? ¿Es infundado? ¿Es evitable? ¿Si ocurriera, estaría en mi mano hacer algo?

A mi me sirve hacerme estas preguntas, a veces no me las puedo hacer, pero cuando lo racionalizas, ves que es un miedo, y no una realidad, Krishnamurti nos habla de ellos: Que es el miedo,cuál es la causa, dónde están sus raices y como dejar de sentirlos.

Análisis premamá

Vaya ahí mi reflexión de la cantidad de mujeres embarazadas que hay por el mundo. ¡Para que luego digan que la natalidad es baja! De eso nada, monada. Están por todas partes. Nos han invadido, y lo seguirán haciendo. Es ley de vida. ¿Será una señal?
 
Esta mañana en la consulta de la clínica, donde/a la cual he ido a hacerme unos análisis (si Dios quiere, estaré sana como un pomelo), no he dado abasto contando barriguitas de todos los tamaños y formas. Barriguitas pertenecientes a mujeres de todos los tamaños y formas. Y edades. Que algunas, con todo el cariño, ¿no son un poco mayorcitas? Para que veáis, algunas luchando contra el reloj biológico y otras, que no lo que encuentran ni a la de tres. Tranquilas, si hay pa` todas. Pero ¿quién fue el listo que se inventó el reloj este? ¿Y dónde está? Que la cosa no es tan fácil. ¡No puede ser cosa de una!
 
Sea como sea, nadie más que yo, amante de los más pequeños, está feliz de que el mundo se pueble de pequeños churumbeles. Pero antes, hay que engordarse y hacerse muchos análisis. A ver si el año que viene estoy en la consulta con uns quilitos de más… jijiji
 
MSM
 

Amamantar en público

A priori, parece que todo el mundo está de acuerdo con la lactancia materna. Aun así, la sociedad tiene muchísimas reticencias al respecto que se han anclado en nuestra manera de pensar y de plantearnos la alimentación de los más pequeños. Por ejemplo, no está «bien visto» que se amamante en público a los bebés, sobre todo si ya tienen más de 6 meses. No importa que la Organización Mundial de la Salud o la Asociación Nacional de Pediatría recomienden un mínimo de 1 o 2 años de lactancia, lo que importa es lo que esté bien visto socialmente o no.

Es un tema que me recuerda un poco (y perdonad por la comparación) con la utilización de preservativos en zonas de África donde hay epidemias de SIDA. ¿Por qué no lo usan si tienen la información de que puede salvar sus vidas? Pues uno de los factores importantes es porque socialmente no está aceptado y bien visto su utilización.
En nuestro caso pasa lo mismo. Todos sabemos que es bueno alimentar a nuestros bebés con leche materna, que es más sano, que estarán mejor, que es el alimento óptimo para ellos, y que tienen derecho a alimentarse así hasta que la madre y el niño quieran. Aun así, se presiona a las madres para que no vaya bien incluso antes de empezar «si no tienes leche, no te preocupes», «si tienes algun problema, déjalo directamente», «con el biberón se crían igual de bien»; y cuando ya estamos dando el pecho «¿hasta cuando le vas a dar?» «¿todavía mama este niño? ¡pero si ya tiene dientes!» «este niño toma demasiado pecho y come poco»…

Las que damos el pecho y estamos convencidas de ello hasta la médula, tenemos casi la obligación de normalizarlo y dar el pecho donde y cuando el niño quiera, dejar la vergüenza a un lado, ser más fuerte que todas las presiones y dar la cara, por nosotras mismas y nuestros bebés, y por todas las madres que quieran dar el pecho pero que se sientan socialmente reprimidas para hacerlo con total libertad.

Por esta razón, quiero compartir con vosotros una de las fotografías que se denunciaron en Facebook, porque a alguien le pareció que ver a un bebé y una teta era algo ofensivo. Y me gustaría decirles que se planteen por qué les molesta tanto esa imagen, que los que tienen un problema son ellos, que los pechos están hechos para alimentar a nuestros hijos y no para utilizarse como símbolo sexual o lo que sea que tanto les molesta. También os paso el link de un grupo maravilloso de Facebook para que os unáis si os apetece.Lactancia materna

La lactancia materna es algo exclusivamente femenino y maravilloso, un regalo que hacemos a nuestros hijos para toda su vida como bien dice Carlos González. Ayudad a las madres a ofrecérselo a sus hijos, ayudad a esos niños y permitidles recibir lo que se merecen, lo que necesitan de verdad.

Miedo a querer a nuestros hijos

Yo no soy pedagoga, por lo que no puedo hacer teorías sobre pedagogía o educación infantil. Aun así, sí considero tener el suficiente criterio como para valorar las teorías que algunos pedagogos nos transmiten.

Eva BachEn este caso, quiero comentaros un artículo que se publicó el pasado 9 de julio en el suplemento «Criatures» del Ara.cat en el que la escritora y pedagoga Eva Bach nos aporta su punto de vista sobre cómo transmitir a nuestros hijos que les queremos. Según ella, sí hay que hacerselo saber (menos mal) pero mejor con un toque de humor y sin ser excesivos. Entonces, ella propone su método personal, decirles a sus hijos «te quiero bastante, tirando a mucho». Según su punto de vista, aunque pueda sonar un poco desnaturalizado, pero en realidad es un acto de generosidad hacia sus hijos ya que «los hijos se sienten más libres y felices cuando no son excesivamente importantes para los padres» además de que así queda claro que ella hará muchas cosas por sus hijos, pero no cualquier cosa.
Por lo visto, la escritora pensaba ampliar este artículo en un siguiente número pero no he tenido el placer de leerlo, así que me limitaré a comentar este breve artículo de opinión.

Decirle a mis hijos que les quiero «hasta un punto» no puede ser un acto de generosidad ni mucho menos beneficioso para ellos, no me creo que sin la seguridad de que les queremos independientemente de lo que hagan, puedan ser más seguros. Al contrario. Nuestros hijos deben saber que nuestro amor es incondicional. Siempre les vamos a querer. Siempre. Otra cosa es que estemos de acuerdo o no con lo que hagan o que estemos dispuestos a hacer ciertas cosas, pero como les habremos dado amor y seguridad, podrán aceptar nuestro punto de vista y decidir por sí mismos.

¿Por qué no debe ser incondicional el amor de una madre? ¿Por qué tanto miedo a querer a nuestros hijos?
¡Vamos a plantearlo al revés! Ahora somos ese niño pequeño… nuestra madre nos dice que nos quiere «bastante», incluso «mucho». ¿Mucho es suficiente? ¿Nos sentimos seguros ahora? ¿Cuánto quiere ese niño a su madre? Ella es toda su vida, su referente, su principio, la base de su seguridad… No podemos jugar con los sentimientos de nuestros hijos porque estemos inseguros nosotros. Su amor es incondicional, nos lo hemos ganado simplemente por ser su madre. Ellos sí son generosos. ¿Por qué no aprendemos de ellos y les damos lo que se merecen simplemente por haberlos traído a este mundo?

¿La leche materna provoca infertilidad?


A propósito del estudio que se ha publicado en los medios relacionado con la mala calidad de la leche materna de las catalanas, quiero presentaros un post de Alletar i Criar que me ha parecido excelente.

Contínuamente se presentan estudios en los medios de manera que dan a error, y este es un caso clarísimo. Por favor, leed la crítica de Cristina Pardo que no tiene desperdicio.

Manifiesto para la revolución maternal

Chafardeando el blog de Jesusa Ricoy-Olariaga he encontrado un manifiesto que no tiene desperdicio y por eso quería compartirlo con vosotros.

MANIFIESTO

 

MANIFIESTO PARA LA REVOLUCIÓN MATERNAL
Dedicado a todas las madres, a las comadronas, a los profesionales de las maternidades, a las mujeres, a nuestros hijos, pero sobre todo a madres reales que día a día escriben, hablan y organizan eventos desde la maternidad que les ha hecho saber que son capaces de parir mundos. Pero dedicado en especial a Nohemi, Ileana y Ana Isabel y a mis doulas Isabel y Nuria.

No pedimos disculpas ni pedimos permiso, de hecho no pedimos absolutamente nada.

Establecemos aquí y ahora que:

Nuestro cuerpo es nuestro y no un escaparate, ni un invento, ni una moda de otros.

Nuestro embarazo es nuestro y es un periodo en la mayor parte de las veces de salud y felicidad y no un continuo desasosiego.

Nuestro parto es nuestro y es un momento sagrado y de transición que requiere el más absoluto respeto. No se nos maneja, ni dirige, ni se nos interviene a no ser que sea absolutamente necesario, por comadronas que entienden y se han informado sobre esta necesidad.

Nuestra leche es nuestra, es irremplazable no entiende de intereses económicos, es nuestra historia, nuestro arte, nuestra cultura, nuestro vínculo y nuestra supervivencia.

Nuestros hijos son nuestros y no del Estado. Las decisiones en torno a su crianza y educación deben estar libres de presiones politicas, económicas o sociales.

Nuestro futuro es nuestro y la mujer para poder ser libre debe también serlo como madre, si el feminismo que nos trajo hasta aquí se dejó un trozo de nosotras en el camino no estamos en ningún sitio, no existimos.

Somos mujeres como colectivo, como hermanas, como tribu y no podemos perdernos por el camino.

Desde el útero, desde las entrañas y con el bebé en el brazo exigimos:

* Acabar con la promoción de falsos estereotipos de belleza, inventados por las industrias de la moda y de la pornografía y generados por ordenador .
* La integración social de la maternidad.
* La normalización del pecho como fuente de alimento de nuestra especie y contacto físico necesario para la madre y el bebé. Que la leche artificial se dé unicamente bajo prescripción facultativa.
* Que las madres puedan disfrutar de su maternidad y amamantamiento sin presiones económicas, políticas o sociales
* Que la mujer dé a luz en libertad y sin presiones externas, es decir, en su casa o en el hospital, y en sus propios términos siendo informada de sus opciones.
* Nadie puede tocar y mucho menos alimentar a nuestros bebés sin permiso y nadie puede interferir en nuestro espacio o tiempo para estar con nuestros bebés.
* Que la crianza y educación de nuestros hijos sea una prioridad social, re-evaluada y entendida desde el punto de vista fisiológico y respetando siempre las necesidades emocionales de los niños.
* Que los bebés y los niños sean amados y respetados socialmente, cualquier publicidad, publicación o similar que implique que el niño es un estorbo social es denigrante.
* Que la promoción y utilización de guarderías y centros en los que dejar a bebés menores de dos años se regularice teniendo en cuenta las necesidades fisiológicas y alimenticias del bebé recomendadas por la OMS y otros organismos similares, si para ello hay que alargar la baja maternal que así sea.
* Que la familia sea respetada y apoyada como lo que es, la base social que genera el futuro.

Para manifestar tu adhesión al manifiesto puedes enviar un email con tu nombre completo a rompiendoaguas@gmail.com indicando MANIFIESTO en el titulo. Gracias!
O nos podeís encontrar en Facebook

Precious

Por fin he podido ver la película Precious y no me ha decepcionado para nada.

Para los que no la hayáis visto, Precious explica la historia de Claireece Precious Jones una chica de color de 16 años obesa y analfabeta que vuelve a estar embarazada de su propio padre. Vive en Harlem con una madre con un carácter amargado y cruel que la somete a continuos abusos y maltratos. Entonces la echan del instituto y le proponen asistir a un instituto alternativo, en el que su historia empieza a cambiar.

La protagonista hace una evolución espectacular durante este intenso largometraje. Pasa de imaginarse cómo podría haber sido su vida a tomar conciencia de su situación, pedir ayuda a las personas adecuadas y, finalmente, llegar a la autodeterminación.

Su nueva maestra y la asistente social le muestran el camino, pero son sus hijos el elemento crucial para que Precious vea la luz, la ayudan a ver lo que antes no era capaz, la hacen luchar por lo que no hubiera luchado para sí misma solamente y la ayudan a encontrarse a sí misma.

Como espectadora, miraba con indignación cómo esa niña maltratada no era salvada por nadie y, finalmente, he visto con claridad que ella misma era su salvadora, era la que estaba tomando las decisiones y era la que podía cambiar esa situación. No se agarra a nada ni a nadie, coge las riendas de su vida y sigue hacia adelante.

Todo esto me ha hecho reflexionar sobre el impacto que tienen los hijos en nuestra vida, en cómo nos dan señales de alerta sobre nosotros mismos. Nos han enseñado a ignorar estas señales, a no hacer caso a su llanto, sus quejas, su cansancio… en cambio, tienen muchas de las claves que nos hacen falta para tirar adelante, son sinceros y genuinos, no saben mentir, no van a tomarte el pelo. Si escuchamos a nuestros bebés nos dirán cómo estamos nosotras y qué deberíamos hacer para sentirnos mejor.