¿A qué sabe la leche materna? Alba Lactancia los niños hablan

¿A qué sabe la leche materna? Alba Lactancia, la asociación por la lactancia materna lanza un vídeo  en el que los “expertos” es decir, los niños que han sido amamantados dan su punto de vista sobre la lactancia materna.

 ¿La leche materna sabe a chupa-chups o a chocolate? Se lanza este vídeo con motivo de la celebración de la sexta edición del curso FEDECATA de lactancia materna donde las asesoras de lactancia y profesionales de la salud se reciclan para atender a las madres lactantes de Cataluña.

Los niños han contestado a las siguientes preguntas: ¿Para qué sirven las tetas? ¿A qué sabe la leche de mamá? ¿Cada cuánto se debería poner el bebé al pecho? ¿Todas las mamás tienen leche? ¿Por qué mamá sabe tanto de las tetas? ¿Qué es una asesora de lactancia? Y, cómo no podía ser de otra manera, los niños han dado respuestas de lo más originales. Se puede ver el vídeo en este enlace.


Curso FEDECATA sobre Lactancia Materna 2014

Este año se celebra la VI edición del curso FEDECATA sobre Lactancia Materna en Barcelona. Estos cursos, de periodicidad bianual, abarcan los principales temas de lactancia y apoyo a madres lactantes. Este año tiene prevista la asistencia de 150 personas, y más del 50% son profesionales de la salud. http://www.grupslactancia.org/es/federacion-portada/

Sobre ALBA LACTANCIA MATERNA

ALBA LACTANCIA MATERNA es un asociación sin ánimo de lucro que ofrece atención y apoyo a las madres que desean amamantar en Barcelona capital y provincia. Los grupos de ALBA están dirigidos por asesoras de lactancia que ofrecen sus servicios de forma voluntaria y gratuita.

¿Qué es una asesora de lactancia?

Es una madre que ha amamantado a sus hijos y que después de una adecuada formación teórica y práctica, decide ayudar voluntariamente a otras madres para que puedan amamantar con éxito a sus bebés.

Para más información, imágenes o entrevistas contactar con:

alba@grupslactancia.org

Alba Lactancia

Las claves del éxito de la lactancia

Hace un par de días, una amiga de la infancia me ha anunciado que vuelve a estar embarazada. Está muy contenta por el embarazo pero bastante insegura respecto a la lactancia materna, ya que con el primero tuvo una mastitis y lo dejó a causa del dolor cuando el bebé tenía a penas un mes de vida.

Como yo todavía doy el pecho (después de 14 meses y seguimos) me ha pedido consejo. Así que me he puesto manos a la obra y le he hecho una lista de los pasos a seguir para conseguir que su segunda lactancia sí sea un éxito:

1. Rodéate de profesionales
Dar el pecho es algo natural, pero lo aprendemos por imitación, así que como no estamos acostumbradas a ver madres dando el pecho, tenemos que aprender. Y no hay mejor sitio para aprender que con otras madres que sí dan el pecho y profesionales que conocen todos los entresijos de la lactancia materna. Por lo tanto, para empezar, lo que mejor que puedes hacer es ir al grupo de apoyo a la lactancia más cercano que tengas. Puedes encontrarlo a través de tu ayuntamiento o preguntando en asociaciones como fedalma. Personalmente, he acudido a Alba Lactancia Materna y me he dejado ayudar por sus estupendas asesoras. También he llamado a su teléfono de ayuda que está abierto a todas las madres que lo necesiten: 690 144 500 begin_of_the_skype_highlighting            690 144 500      end_of_the_skype_highlighting

Si te lo puedes permitir, vale la pena contratar una doula, ya que se podrá desplazar a la clínica o a tu casa y ayudarte en estos momentos tan delicados.

2. Infórmate
Libros como Un regalo para toda la vida de Carlos González ayuda a las madres a estar mejor preparadas ante las dificultades de la lactancia materna. También puede ser útil acudir a grupos de preparto o de apoyo a la lactancia cuando estamos embarazadas.

3. Evita interferencias
No compres chupetes ni biberón. Ahórrate ese dinero porque lo único que puedes conseguir con estos cacharros es que interfieran en tu lactancia y no se establezca adecuadamente. Tampoco dejes que nadie le de un suplemento en el hospital sin haber hablado antes con una experta en lactancia.

4. De la misa, la mitad
No te fies de profesionales que no sean especialistas en lactancia materna. Ni los ginecólogos, ni los pediatras, ni siquiera de las comadronas. Lamentablemente, son pocos los que están realmente informados sobre este aspecto. Así que antes de decidir nada, llama a un asesor.
Y en relación a la compatibilidad de medicamentos puedes consultar http://www.e-lactancia.org para asegurarte que puedes tomar o no cualquier medicamento.

5. Que no os separen
No dejes que tu hijo se separe un minuto de ti. Cógelo desde el segundo en el que nazca y acércalo a tu pecho para que él solito se pueda enganchar. La lactancia materna NO DUELE, si te duele es que algo no está bien, pregúntale a ese profesional que estará a tu lado.

Ten las cosas muy claras antes de parir ya que una vez hayas tenido al bebé, ya no será el momento de tomar demasiadas decisiones.

¡Feliz lactancia!

Estrategias de la publicidad prohibida

La leche de iniciación, es decir, la leche artificial que se da a los bebés antes de los 4 meses, tiene prohibido hacer cualquier tipo de publicidad e incluso dar muestras a hospitales y otros centros donde puedan encontrarse sus clientes potenciales. Parece que esto sea un gran paso, pero “hecha la ley, hecha la trampa”. Sí que pueden anunciar los productos que le suceden: etapa 1 (a partir de los 4 meses), etapa 2(a partir de los 6 meses), etc.

Para colmo, en vez de llamarse “leche artificial” la llaman “leche de continuación”, y la idea que le queda a una es la siguiente “doy el pecho 4 meses y entonces ya toca leche de continuación” ¿verdad? ¡Qué cansada estoy de sentir que quieren tomarnos el pelo! Eso es lo que consiguen anuncios como el último de Nidina, que demuestra que las que dan el pecho lo hacen muy bien hasta que el niño es suficientemente mayor (¡sólo 4 meses!) como para dejar la lactancia y pasarse a la leche artificial.

Si una madre prefiere dar leche artificial, pues adelante ¡faltaría más que yo le dijera nada! Pero que lo haga porque quiere, porque se ha informado de lo que puede hacer y decide que eso es lo que más le conviene. Que no decida que va a dar “leche de continuación” porque “toca”…

La leche artificial no es obligatoria, ¡es posible que un niño NO tome esa leche artificial jamás! Porque la leche que debe tomar es la de su madre, que está hecha exclusivamente para él, que es la única que tiene todo lo que necesita. Todo lo demás son burdos intentos de imitar lo que hace la leche materna que, además, ¡es gratis!

La bata blanca no les da sabiduría

A las 4 de la mañana (3 horas después de irme a dormir) empezó todo. Mucha gente ha pasado por esto y más estos días, era una gastroenteritis de las buenas. Fue una noche dura, no solamente por encontrarme mal sino porque no podía atender a mi hijo tal y como lo hubiera hecho en otras ocasiones. Entre visitas al baño, le daba el pecho a mi bebé cada vez que este lo reclamaba.  No os daré detalles, seguro que os imagináis que fue duro.

Por fin llegó la mañana y mi hijo se despertó tan tranquilo, así que aproveché para pedir el relevo a mi marido y, además, suplicarle que fuera a la farmacia a por un Primperan, que sabía que me iría bien. No es bueno auto medicarse y menos dando el pecho, así que fui corriendo a la fuente de información más fiable que conozco sobre el asunto: el Hospital de Denia. La división de Pediatría de este hospital ha creado la página web www.e-lactancia.org donde informa de la compatibilidad de los medicamentos, plantas, tóxicos y enfermedades con la lactancia materna.

Consulté el medicamento “por producto” y me apareció la información al instante. El Primperan es un antiemético, que no tengo ni idea de lo que significa, la cuestión es que el riesgo con la lactancia es de 0, literalmente SEGURO, COMPATIBLE.  Y añade: incrementan la producción de leche por aumento de la prolactina.

Es decir, que no solamente puedo tomarlo sino que además aumenta mi producción de leche, evidentemente, advierte sobre no utilizarlo como galactógogo sin control sanitario.

Total, que podía tomar Primperan tranquilamente.

A todo esto llegó mi marido de la farmacia con Ultra levura – un compuesto de bacilos, hongos productores de ácido láctico – y le miré con la cara descompuesta. Llevaba unas 7 horas pasándolo fatal, esperando a tomar algo que me ayudara y me traía “eso”. Y entonces me contó que la farmacéutica había leído el prospecto del Primperan y dijo que yo no podía tomarlo porque estaba amamantando a mi hijo. Yo estaba bastante enfadada. Le conté a mi marido que el Primperan era compatible y que fuera a buscar el medicamento cuanto antes. Él, cumplidor, volvió a buscarlo y lo compró aun y con la insistencia de las farmacéuticas que le desaconsejaban que lo tomara sin una prescripción médica por nuestro hijo. Vamos, que se lo vendían  pero que estaba totalmente contraindicado.

El pobre llegó con el medicamento pero hecho un mar de dudas. Tuvimos que llamar a un médico amigo que nos dijo que no pasaba nada pero que tomara un medicamento alternativo. Lo tomé y nada, yo seguía igual de mal.

Así que utilicé el comodín de la llamada a la persona que más me fio de lactancia materna: Alba Padró,que es la persona que atiende las consultas telefónicas en ALBA lactancia materna. La llamé (domingo) y me confirmó que podía tomar Primperan, que no había ningún peligro para el bebé.

Yo estaba la mar de tranquila después de la llamada y quería tomarlo. Mi marido, que había estado bajo la presión de las farmacéuticas, no lo tenía tan claro. Y nuestra decisión fue que él se llevaba el bebé unas horas fuera y yo me tomaba la medicina, lo cual me fue muy bien para descansar. Comencé a sentirme mejor al poco rato.

Lo que me fastidia es que me podía haber tomado el medicamento horas antes, encontrarme mejor y estar con mi familia, y todo porque unas farmacéuticas están desinformadas y se fían de los prospectos, que no hacen más que cubrirse las espaldas.

Dar el pecho no tiene por qué ser sinónimo de sufrir. Por favor, responsables de la salud, ¡informaos! No os quedéis con los apuntes de la facultad, seguid formándoos e intentad estar cerca de expertos sobre la materia. Tuve la suerte de haberme informado y conocer fuentes de información fiables, pero no todo el mundo tiene por qué conocerlas, los profesionales de la salud sí tienen la obligación profesional y moral de estar informados, no las madres!

Vamos a la cama

Son las 8 y media de la tarde y mi bebé de 9 meses empieza a rascarse la oreja y los ojos. Mi marido me mira con complicidad porque sabemos que son gestos inequívocos de que nuestro hijo tiene sueño. Yo me pongo cómoda (pijama) y el papá prepara la cama (la nuestra) y ya estamos listos para llevar a nuestro bebé a dormir.

Me encierro en nuestra habitación con el bebé en brazos y enganchado al pecho. Empiezo a cantarle todo el repertorio Disney que me viene a la cabeza y camino de arriba para abajo haciendo un leve balanceo. Mi bebé coloca su manita en mi barbilla y juega con ella.

Sigo con mi repertorio, a veces repito la misma canción sin parar, intento bajar la voz, respirar más lento y relajarme yo misma. Poco a poco mi hijo reacciona a mis técnicas de relajación y veo como empieza a cerrar sus ojitos, parece como si fuera una película de dibujos animados.

Por fin, cierra los ojos, deja caer los brazos y sigue mamando más paulatinamente. Ya hemos superado la primera fase, hoy con bastante facilidad. Muchas veces me quedo embobada mirándolo, tenía razón la abuela de mi marido cuando decía que dormidos los quieres el doble. Incluso parece que no pese 10 kilos.

Llega el momento de dejarlo encima de nuestra cama. Con una maniobra bien estudiada lo dejo tumbado en la cama sin que abra los ojos y, lo más importante, sin que se suelte del pecho. Yo me tumbo a su lado y dejo que mame todo lo que quiera mientras se duerme profundamente.

Es tan agradable que a veces me quedo dormida, otras veces entro en facebook o juego desde mi móvil. Es un momento para mi, nada ni nadie puede arrebatarme esos minutos de paz.

Una vez considero que se ha dormido del todo, intento salir de la cama del modo más silencioso posible (siempre me acuerdo del post de somlallet sobre levitar). Después lo rodeo de cojines para que no se caiga de nuestra cama y voy a disfrutar de una tranquila cena con mi marido o lo que me apetezca hacer esa noche.

Es posible que se despierte varias veces entre que lo dejo durmiendo y me voy a la cama. Cuando lo oigo llorar, voy lo más rápido posible, le dejo tomar teta hasta que se queda dormido y vuelvo a salir.

Finalmente, nos vamos a dormir los papás con el bebé. Nos quedamos fritos en pocos minutos después de llegar a la cama. El bebé mama a su antojo durante toda la noche y nos levantamos relativamente descansados al día siguiente.

Me siento muy afortunada y espero poder revivir este ritual muchas noches.

Evidentemente, también tenemos días malos, días en los que estoy agotada y quiero que se duerma más rápido, días en los que no se encuentra bien, días que.. te gustaría que pasaran rápido. Pero no por culpa de los días malos debemos olvidarnos de los buenos, que son la mayoría.

El embarazo, cuídate e infórmate

Desde el día que sabemos que estamos embarazadas hasta que llega nuestro bebé, tenemos una larga espera que puede parecer interminable. Una vez tuve a mi bebé no pude evitar pensar que debería haberme preparado más a todos los niveles, pero sobre todo a nivel psicológico.

Preparar el cuerpo

Preparar el cuerpoLos que me conocen saben que estoy en contra de la obsesión por no engordar (tanto en el embarazo como en cualquier momento de la vida). Es curioso como después nos pasamos los primeros años del bebé obsesionadas para que engorde. Aun así, considero que el embarazo es una muy buena excusa para cuidarse: tomar más fruta y verdura de lo habitual, y disminuir las galletas, chocolates, cruasanes y todo lo que suene así de apetitoso.

En mi caso, los primeros meses no engordé nada y, de golpe, engordé 8 quilos. Mi ginecóloga me pidió el máximo cuidado con la dieta y que, entre otras cosas, eliminara la fruta porque, según ella, engordaba mucho. Textualmente me dijo “no me importa que comas bien, solamente que comas poco”. ¡Madre mía! A mí me pareció una barbaridad, así que me fui rápidamente a ver a mi endocrino de confianza, que prescribe los mejores alimentos para la formación del bebé y la salud de la madre. Mi nueva dieta, rica en verdura y fruta, no me engordó más de lo necesario a partir de ese momento.

Ojalá hubiera ido a visitar a mi endocrino desde el principio, además te adapta la dieta según la etapa del embarazo en el que te encuentres.

Por otro lado, vale la pena hacer algo de ejercicio. Recomiendo andar cada día un poco y hacer una sesión medianamente intensa una vez a la semana. Nuestro cuerpo sufre muchísimos cambios internos y externos durante todo el proceso del embarazo y vale la pena fortalecerlo para que todo sea un poco más fácil.

Preparar el parto

Las clases pre parto no son suficientes, y mucho menos si las clases las haces en el misma clínica dónde piensas parir. Mi ginecóloga me comentó en una ocasión “yo prefiero que no te informes demasiado para que no te hagas falsas expectativas sobre el parto”, por suerte, sí me informé.

Yo hice las clases pre parto con una comadrona especializada en partos naturales en casa y es muy recomendable. Además de contarnos todo lo que podíamos esperar del parto en sí, nos advirtió sobre los “protoculos” de los hospitales públicos y privados. Algunas cosas básicas a tener en cuenta:

–          Tipos de parto: vuestro parto no tiene por qué ser como la comadrona o ginecóloga ha previsto. Al contrario, debe ser el máximo de parecido a lo que vosotros hayáis pensado. Informaros sobre todas vuestras opciones y redactad un plan de parto para dejarlo por escrito.

–          Libertad de movimiento: pedid que os dejen moveros a vuestro antojo durante el parto, que os podáis colocar en la postura que mejor os vaya a cada una, que os dejen disminuir la luz de la habitación dónde os encontráis, que podáis comer y beber según necesitéis para coger energía , etc.

–          No dejéis que os infantilicen: el parto es vuestro, sois más que capaces de parir, lo han sido todos los millones de mujeres que ha habido antes de nosotras y lo serán nuestras sucesoras. No hace falta que os pongan edemas (supositorio para eliminar las heces) ni episiotomía (corte en la vagina para que quepa el bebé), entre otros. Un apunte sobre la episiotomía: la OMS establece que un 10-15% de las parturientas pueden precisar una episiotomía, en España se realizan en un 85% de los partos. Es decir, que se hace por sistema.

–          Que no os separen: si miráis quenooseparen.org podréis encontrar las mil razones de por qué no deben separar a un bebé de su madre en ningún momento desde que nace. No es necesario y es contraproducente.

–          Da el pecho: no te lo pienses, amamanta a tu bebé. Los beneficios son infinitos a todos los niveles y las ayudas son más de las que parece en un primer momento. Acude a un grupo de lactancia. Son madres que ayudan a otras madres sin ánimo de lucro, porque saben que los profesionales de la salud no están siempre bien informados. Es importante que sepas que dar de mamar no duele, ni causa grietas, ni te estropea el pecho… al contrario, es placentero y evita muchas enfermedades, entre ellas, el cáncer de mama.

Preparar la mente

Preparar la menteMuchas mujeres se preparan el cuerpo y el parto, pero se olvidan de la mente. Llega el bebé y nos damos cuenta de lo vulnerables que somos, nuestro bebé llora a todas horas, nuestro cuerpo no nos responde como pensábamos, nuestra pareja no es el atento galán que habíamos pensado, nuestra madre o suegra no nos ofrecen la ayuda que habíamos previsto…  Para prepararnos recomiendo dos cosas que pueden hacerse a la vez: sesiones de psicología y muchos libros. Algunos títulos que a mí me han ayudado: cualquier libro del pediatra Carlos González o Laura Gutman, Amar sin miedo a malcriar de Yolanda González Vara, Nuestros hijos y nosotros de Meredith F. Small, El bebé es un mamífero de Michel Odent, Crianza Feliz o Dormir sin lágrimas de Rosa Jové, etc. También podéis acudir a páginas web como www.crianzanatural.com o www.elpartoesnuestro.es o revistas como El Mundo de Tu Bebé o Vivir en Familia.

Pero la mejor manera de hacer una buena inmersión en el tema es acercarnos a otras madres que lo hayan sido recientemente, si no tenéis ejemplos cercanos de embarazos, partos o crianza, no dudéis en visitar grupos de madres, grupos de lactancia, foros online relacionados, etc. La gente que ha pasado por todo esto está deseando contarlo a otras madres para que puedan aprender de su experiencia y seguro que seréis más que bienvenidas.

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