Hacerse el sueco

La información está ahí, justo delante de nuestras narices… la cuestión es si queremos verla o no.

Ayer se publicaba un artículo en La Contra de La Vanguardia que titulaban “La paz en el mundo empieza en el vientre de la madre”. Evânia Reichert, psicoterapeuta familiar y autora del nuevo libro Infancia, la edad sagrada (La Llave), nos advierte sobre la necesidad de amar y respetar a nuestros hijos, sobre todo en los primeros años, ya que esto les va a condicionar para toda su vida.

Aunque es cierto que no aporta muchas cosas nuevas, sí se convierte en una suma de información postiva hacia el cuidado consciente y respetado de nuestros hijos, y estoy totalmente de acuerdo con ella en que esto sí marcaría un cambio real en nuestra sociedad. Personas seguras de sí mismas, queridas, respetadas y que se sientan importantes para los demás. ¿A qué tenemos tanto miedo?

No veo que sea posible este cambio si no hay un tratamiento psicológico de todos los padres y madres, y si puede ser, ¡antes de serlo! Si la persona no está trabajada, es poco probable que sea capaz de darse cuenta de todas las violencias visibles e invisibles que transcurren en su vida, tanto las que recibe como las que emite hacia los demás y, en especial, sus hijos.

De acuerdo, la sociedad está cada vez más concienciada a cuidar a sus hijos, dedicarles tiempo, amor, respeto, cariño… ¿Cuándo?! A partir de las 16 semanas del bebé, la mamá ya debe volver a su puesto de trabajo, y además, seguramente deberá seguir horarios absurdos, largos y tan poco eficientes como el que nos alerta este programa sueco:

Así pues, esto no solamente trata de concienciar a los padres, debe haber un cambio real a nivel político, social y económico, se debe alargar muchísimo más tanto la baja de maternidad como la de paternidad, se debe facilitar mucho más la reincorporación de la mujer, aplicar políticas de conciliación útiles, reales y adaptadas a las necesidades de las familias.

El futuro de nuestros hijos depende de lo que hagamos ahora ¿seguiremos haciéndonos los suecos?

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Anti-conciliación

Ayer leí la noticia en que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) presenta un informe sobre las políticas de familia y analiza a España y otros Estados. Las principales conclusiones que sacan de este estudio son las siguientes:

España sigue a la cola de Europa en ayudas sociales a la familia y que gasta por debajo de la media en un promedio de los 30 países más desarrollados del mundo.
– Sí superamos la media en relación a la oferta que tienen para el cuidado “formal” de los niños menores de 6 años
– Una vez acabado el horario escolar, hay una insuficiencia de la oferta y que eso representa un lastre para la conciliación entre la vida profesional y familiar
– Que, a causa de esto, una cuarta parte de los abuelos españoles se hace cargo diariamente de sus nietos
– La inversión en guarderías es más efectiva que los cheques regalo a la hora de motivar la tasa de fecundidad
– Si el hombre se ocupara un poco más de las tareas domésticas, la mujer podría dedicar más horas a trabajar

En definitiva, que España tiene unas políticas para conciliar el trabajo con la familia que no son efectivas.

Agradezco que organismos como la OCDE pongan de manifiesto que existe una situación de desigualdad para la mujer y que realmente la vida laboral y la personal no están equilibradas, ni existen recursos suficientes para poderlo combinar equilibradamente. Aun así, me ha sorprendido negativamente que la solución que nos proponen es buscarle a los niños más extraescolares! Nos comparan con los países nórdicos, por ejemplo, y dicen que allí están mucho mejor ¿creéis que es porque tienen más variedad de extraescolares? por supuesto que no, es porque las mamás no trabajan hasta las 8 de la noche! Hacen un horario más reducido, no tienen dos horas para comer y terminan a las 5 o las 6, con esto, ellas mismas podrían ir a buscar a sus hijos al colegio. Además, las bajas por maternidad acostumbran a ser más largas y no tienen que dejar a sus hijos con otras personas cuando ni siquiera saben desplazarse.

¡La vida laboral es la que no se ajusta a la vida personal, y no al revés! La cuestión es adaptar los horarios de trabajo y conseguir que la familia pueda estar junta durante el día, que puedan dedicar tiempo a sus hijos con luz solar, que a los niños les atiendan sus padres y no una monitora pagada por horas…

¿Pregúntale a una madre que tiene que volver a trabajar antes de que su bebé haya cumplido los 4 meses si quiere más guarderías? ¿Pregúntale a un padre si ha tenido suficiente con dos semanas de baja paternal? ¿Pregúntale a una mujer que no ve a sus hijos desde las 8 de la mañana si prefiere ir a recoger a su hijo a las 5 o a las 8 de la noche?

¿Será verdad lo que dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos? Un poquito de por favor…

Veni, vidi… VICI!

Hoy no es el día mundial contra el cáncer de mama. Pero hoy, hay muchas mujeres que pueden decir que lo han vencido. Es el caso de Marta, una joven compañera de trabajo a la que hace casi un año que se lo diagnosticaron.

El primer día que nos lo comentó se vino abajo, estaba asustada. Totalmente comprensible. Aunque se lo detectaron en un estado muy incial; suerte. Pero siempre ha sido muy fuerte, muy positiva y tenía muy claro que saldría de esta. Y así ha sido.

Meses de lágrimas, de cansancio, de pruebas, de caída del cabello, una operación, quimioterapia y radioterapia, recuperaciones… Pero siempre con el apoyo incondicional de la familia, los amigos y las asociaciones. Tan importantes en estos momentos.

Ahora ya está limpia. Hoy nos ha venido a visitar y lleva un pelo cortísimo; pero ya es SU pelo.  Guapa y coqueta, como ella ha sido siempre, irradiaba felicidad e ilusión. Sin perder nunca la sonrisa, su tesón y su cumplimiento para con sus obligaciones.

Esta fortaleza, que seguro se ha venido abajo en algún descuido, la ha llevado hasta aquí. Así que nos alegramos enormemente por ella y por todas las Martas que hoy salen a caminar directas hacia un futuro soleado por delante.

Vamos al parque

Hoy he llevado a mi hijo de un año al parque y creo que él era una de las personas más maduras que había en el lugar.

Hemos llegado sobre las 12h de la mañana, estaban allí dos madres, un abuelo y una abuela. Hablaban de panaderías de la zona y yo me he dicho <¡Qué bien! vamos a hacer amigos hoy> así que les he empezado a sonreír y acercarme. Todo iba bien cuando, de sopetón, ha llegado una de las madres con un niño agarrado en cada mano. Para no liarnos, les pondré motes. Esta era “la chillona”, la otra madre será “la despistada”. Total, que llega la madre chillona con el hijo de la despistada en una mano y con su propia hija en la otra. Como una furia, lanza al niño contra su madre y empieza a chillarle cosas como “¡qué se a creído este niño!”, “¡Ha tirado a mi hija al suelo de un manotazo y mi hija sólo tiene un año!” y otra vez al niño: “¡Tú qué te has creído!” y siguió chillando al niño de 2 años hasta que la despistada se despierta y se da cuenta de la situación. La despistada empieza a intentar defender a su hijo diciéndole a la chillona que no puede agredir a su hijo así, que lo que ha hecho está mal pero que lo que está haciendo ella también…

A todo esto se mete el abuelo sevillano, que comienza a proteger a la despistada desaprobando la conducta de la chillona y diciéndole “¡no me hables, habla con ella!” y añadiendo “pero lo que has hecho está mal”. Las dos madres siguen discutiendo cuando el abuelo sevillano se dirije a mi: “el problema de las madres de hoy en día es que sois demasiado apegadas” y sin que yo salga de mi asombro me suelta “porque seguro que no te parece bien que se peguen a los hijos”, yo le doy un no rotundo con una sonrisa de complicidad porque entiendo que a los abuelos de hoy en día les choque el concepto “respeto hacia los hijos”; y él, amparado por mi sonrisa, sigue: “pues una hostia bien dá a tiempo, hace milagros. No digo en la cabeza, ni en la cara… pero ¿en el culo? ¡anda que no va bien!”.

Entonces, se va la madre despistada con su hijo llorando en brazos y, acto seguido, también se va el abuelo. La madre quillona sigue allí, pero bastante más calmada. Yo intento que mi hijo no se acerce un pelo a la suya, pero ella ¡venga a arrimarlos! Cuando decido que nos vamos, me doy cuenta que la abuela que quedaba en el banco (y que, por cierto, era la madre de la chillona) estaba la mar de tranquila con toda la prensa que yo había comprado en sus rodillas, leyendo la revista El Jueves que me había comprado, doblando mis páginas…  y yo pensé “¿A qué madre me quejo yo de esta abuela maleducada?”

En definitiva, he aprendido mucho hoy: el parque infantil no es un sitio en el que no hay que despistarse ni un momento.

Estrategias de la publicidad prohibida

La leche de iniciación, es decir, la leche artificial que se da a los bebés antes de los 4 meses, tiene prohibido hacer cualquier tipo de publicidad e incluso dar muestras a hospitales y otros centros donde puedan encontrarse sus clientes potenciales. Parece que esto sea un gran paso, pero “hecha la ley, hecha la trampa”. Sí que pueden anunciar los productos que le suceden: etapa 1 (a partir de los 4 meses), etapa 2(a partir de los 6 meses), etc.

Para colmo, en vez de llamarse “leche artificial” la llaman “leche de continuación”, y la idea que le queda a una es la siguiente “doy el pecho 4 meses y entonces ya toca leche de continuación” ¿verdad? ¡Qué cansada estoy de sentir que quieren tomarnos el pelo! Eso es lo que consiguen anuncios como el último de Nidina, que demuestra que las que dan el pecho lo hacen muy bien hasta que el niño es suficientemente mayor (¡sólo 4 meses!) como para dejar la lactancia y pasarse a la leche artificial.

Si una madre prefiere dar leche artificial, pues adelante ¡faltaría más que yo le dijera nada! Pero que lo haga porque quiere, porque se ha informado de lo que puede hacer y decide que eso es lo que más le conviene. Que no decida que va a dar “leche de continuación” porque “toca”…

La leche artificial no es obligatoria, ¡es posible que un niño NO tome esa leche artificial jamás! Porque la leche que debe tomar es la de su madre, que está hecha exclusivamente para él, que es la única que tiene todo lo que necesita. Todo lo demás son burdos intentos de imitar lo que hace la leche materna que, además, ¡es gratis!

Guardería o Escuela Infantil

Esta semana toca mirar guarderías para mi pequeño. Sí, pensaba que esto nunca ocurriría pero ahora sí que no puedo esperar más. He conseguido tenerlo en casa mucho más de lo que creía (de momento, un añito) y ahora ya necesito tener unas horitas más para trabajar. Si pudiera trabajar con él, os aseguro que me lo llevaba al trabajo, pero pobre crío, no tengo espacio para él allí, ni puedo prestarle demasiada atención.

Total, ¡a mirar guarderías!

He llamado a unas cuantas y ¡la mayoría ya han cerrado el curso que empieza en septiembre! Yo les he preguntado si son conscientes de que todavía estamos en marzo… pero bueno, se ve que esto es en lo único que somos previsores en España.

Y solamente he visitado 2. Una era una guardería y la otra una escuela infantil. ¿No es lo mismo? Pues no. En una “te guardan los niños” y en la otra parece que tu hijo se relaciona con las cuidadoras y los otros niños, juegan juntos, hacen manualidades, etc.

Fue muy triste ver la primera, fui a la “hora del patio” y no se oía un alma! Las cuidadoras “vigilaban” a los niños comiéndose su bocadillo, mientras los niños jugaban solos en el patio. En la segunda vi como los niños abrazaban a las chicas, las saludaban, jugaban con ellas…
En la primera me hablaron de psicomotricidad, de psicólogo, de piscina…; En la segunda hablamos de nuestro hijo. En la primera, me hablaron de pautas y costumbres; en la segunda, de aprendizaje por imitación.

¿Qué queremos los padres para nuestros hijos? No es que no quiera psicomotricidad, psicología, educación… por supuesto que quiero todo eso y más; pero para un niño tan pequeño lo primordial es la atención, el cariño, la relación, ya que es lo que le hará fuerte y seguro, es lo que le hará tener autoestima, educación, control de su cuerpo, control de sus necesidades y aceptación de su propia persona.

Tengo claro que donde mejor está es en casa, con los suyos. Si esto no es posible, creo que hay que mirar la opción que más se le acerque, dónde el niño pueda sentirse lo mejor posible.

Lactancia materna: construyendo el ser humano

Llega el VIII Congreso FEDALMA que tendrá lugar los próximos 1 y 2 de julio de 2011 en Castelldefels (Barcelona). Bajo el lema “Lactancia materna: construyendo el ser humano” se van a reunir especialistas, asesoras de lactancia, doulas, madres y otras personas interesadas en este tema. El objetivo del congreso será potenciar la lactancia materna y su disfrute tanto para las mamás como para los pequeños de la casa desde los vínculos y las ayudas de todo el entorno de las familias. Como cada año, el congreso también tiene la función de formar a las asesoras, informar sobre las últimas investigaciones y ofrecer espacios para dialogar entre profesionales, asesores, asociaciones, grupos de apoyo y madres.

Para más información.

Lactancia versus anorexia

Quiero compartir con vosotros la experiencia de una madre que me ha emocionado especialmente.
Ella ha compartido su historia en el ya citado blog Som la Llet, os traduzco algunos párrafos. Disculpad de antemano por la calidad de la traducción:

Amor puro en vena

“Soy Maria, tengo 36 años y he sufrido un trastorno alimentario durante 15 años, llevo 5 años de terapia y he de reconocer que hay un antes y un después des del nacimiento de mi hijo y puedo afirmar categóricamente que mi LACTANCIA juntamente con mi hijo me han curado…

El embarazo fue una gran sorpresa ya que fruto de mi enfermedad las reglas eran escasas y muy irregulares, sabía que no sería fácil quedar embarazada y no entraba dentro de nuestros planes, per de golpe apareció aquél positivo que me hizo tomar conciencia de la importancia de la alimentación. Fue un embarazo que me dejó al abismo, o comía o lo perdía ya que pesaba 52kg y mido 1,79cm. La comadrona que me vio en el primer control me lo dijo muy claro.

El embarazo fue fantástico, sin dolor y con un montón de sensaciones y experiencias que nunca creí que viviera con tanta intensidad. Lo más difícil era la alimentación pero no me rendí y todo salió bien, además mi cuerpo para compensar cogió 25 kg de reservas por si acaso volvía a haber restricciones de comida. Seguí una dieta de embarazadas para no engordarme pero que incluía mucho más de lo que yo hasta entonces conseguía comer, tuve que hacer verdaderos esfuerzos porque me parecía una barbaridad ingerir mil calorías; maldito trastorno, pero lo hice.

El nacimiento de Antonio en un parto normal (completamente intervenido) del que en esos días no tenía queja (ahora sí) vi el milagro de la vida en mis brazos y comenzar a amamantarlo fue una prolongación de este mismo milagro.

Antonio pesó 2.420 gramos y estaba perfecto pero aun y así no pude evitar la tentación de darle bibes de ayuda. Pero como que no podría soltarlo de mis brazos, la lactancia materna se instauró completamente y en menos de un mes él rechazaba las ayudas y yo me sentí capaz de “nutrir” en todos los sentidos y así hasta hoy que han pasado tres años y medio y seguimos.

Cuando afirmo que mi lactancia es responsable en mayor medida de mi recuperación lo hago porque la parte emocional con este vínculo con mi hijo me ha devuelto este amor que me había faltado antes, amor intenso y real en cada mirada y en cada gesto. He tenido el placer de comprobar cómo nos nutrió a los dos al mismo tiempo y como a cada paso yo ganaba seguridad, serenidad y por fin paz conmigo misma. Cada vez que mi hijo me ha regalado un rato de “lechita” para mí era un rato de amor puro.

[…]

Por descontado que recibo amor, afecto y comprensión de mi marido y de mi madre, pero no es similar a este tipo de vínculo que se establece con la lactancia. No quiero hablar de los beneficios para mi hijo porque ya los conocéis de sobras, sólo quería compartir con vosotros los beneficios reales y tangibles que la lactancia ha tenido en mí. Ya no necesito la aprobación del espejo, la lactancia me ha ayudado a ser útil y querida.


No he traducido todo el post para no extenderme. María explica cómo tuvo un aborto posterior y que la lactancia ayudó mucho en todos los sentidos. Me he emocionado con este testimonio, creo que transmite muy bien el vínculo que se consigue con la lactancia entre una madre y su hijo.

¡Buen día a todos!

La bata blanca no les da sabiduría

A las 4 de la mañana (3 horas después de irme a dormir) empezó todo. Mucha gente ha pasado por esto y más estos días, era una gastroenteritis de las buenas. Fue una noche dura, no solamente por encontrarme mal sino porque no podía atender a mi hijo tal y como lo hubiera hecho en otras ocasiones. Entre visitas al baño, le daba el pecho a mi bebé cada vez que este lo reclamaba.  No os daré detalles, seguro que os imagináis que fue duro.

Por fin llegó la mañana y mi hijo se despertó tan tranquilo, así que aproveché para pedir el relevo a mi marido y, además, suplicarle que fuera a la farmacia a por un Primperan, que sabía que me iría bien. No es bueno auto medicarse y menos dando el pecho, así que fui corriendo a la fuente de información más fiable que conozco sobre el asunto: el Hospital de Denia. La división de Pediatría de este hospital ha creado la página web www.e-lactancia.org donde informa de la compatibilidad de los medicamentos, plantas, tóxicos y enfermedades con la lactancia materna.

Consulté el medicamento “por producto” y me apareció la información al instante. El Primperan es un antiemético, que no tengo ni idea de lo que significa, la cuestión es que el riesgo con la lactancia es de 0, literalmente SEGURO, COMPATIBLE.  Y añade: incrementan la producción de leche por aumento de la prolactina.

Es decir, que no solamente puedo tomarlo sino que además aumenta mi producción de leche, evidentemente, advierte sobre no utilizarlo como galactógogo sin control sanitario.

Total, que podía tomar Primperan tranquilamente.

A todo esto llegó mi marido de la farmacia con Ultra levura – un compuesto de bacilos, hongos productores de ácido láctico – y le miré con la cara descompuesta. Llevaba unas 7 horas pasándolo fatal, esperando a tomar algo que me ayudara y me traía “eso”. Y entonces me contó que la farmacéutica había leído el prospecto del Primperan y dijo que yo no podía tomarlo porque estaba amamantando a mi hijo. Yo estaba bastante enfadada. Le conté a mi marido que el Primperan era compatible y que fuera a buscar el medicamento cuanto antes. Él, cumplidor, volvió a buscarlo y lo compró aun y con la insistencia de las farmacéuticas que le desaconsejaban que lo tomara sin una prescripción médica por nuestro hijo. Vamos, que se lo vendían  pero que estaba totalmente contraindicado.

El pobre llegó con el medicamento pero hecho un mar de dudas. Tuvimos que llamar a un médico amigo que nos dijo que no pasaba nada pero que tomara un medicamento alternativo. Lo tomé y nada, yo seguía igual de mal.

Así que utilicé el comodín de la llamada a la persona que más me fio de lactancia materna: Alba Padró,que es la persona que atiende las consultas telefónicas en ALBA lactancia materna. La llamé (domingo) y me confirmó que podía tomar Primperan, que no había ningún peligro para el bebé.

Yo estaba la mar de tranquila después de la llamada y quería tomarlo. Mi marido, que había estado bajo la presión de las farmacéuticas, no lo tenía tan claro. Y nuestra decisión fue que él se llevaba el bebé unas horas fuera y yo me tomaba la medicina, lo cual me fue muy bien para descansar. Comencé a sentirme mejor al poco rato.

Lo que me fastidia es que me podía haber tomado el medicamento horas antes, encontrarme mejor y estar con mi familia, y todo porque unas farmacéuticas están desinformadas y se fían de los prospectos, que no hacen más que cubrirse las espaldas.

Dar el pecho no tiene por qué ser sinónimo de sufrir. Por favor, responsables de la salud, ¡informaos! No os quedéis con los apuntes de la facultad, seguid formándoos e intentad estar cerca de expertos sobre la materia. Tuve la suerte de haberme informado y conocer fuentes de información fiables, pero no todo el mundo tiene por qué conocerlas, los profesionales de la salud sí tienen la obligación profesional y moral de estar informados, no las madres!

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