Estrategias de la publicidad prohibida

La leche de iniciación, es decir, la leche artificial que se da a los bebés antes de los 4 meses, tiene prohibido hacer cualquier tipo de publicidad e incluso dar muestras a hospitales y otros centros donde puedan encontrarse sus clientes potenciales. Parece que esto sea un gran paso, pero “hecha la ley, hecha la trampa”. Sí que pueden anunciar los productos que le suceden: etapa 1 (a partir de los 4 meses), etapa 2(a partir de los 6 meses), etc.

Para colmo, en vez de llamarse “leche artificial” la llaman “leche de continuación”, y la idea que le queda a una es la siguiente “doy el pecho 4 meses y entonces ya toca leche de continuación” ¿verdad? ¡Qué cansada estoy de sentir que quieren tomarnos el pelo! Eso es lo que consiguen anuncios como el último de Nidina, que demuestra que las que dan el pecho lo hacen muy bien hasta que el niño es suficientemente mayor (¡sólo 4 meses!) como para dejar la lactancia y pasarse a la leche artificial.

Si una madre prefiere dar leche artificial, pues adelante ¡faltaría más que yo le dijera nada! Pero que lo haga porque quiere, porque se ha informado de lo que puede hacer y decide que eso es lo que más le conviene. Que no decida que va a dar “leche de continuación” porque “toca”…

La leche artificial no es obligatoria, ¡es posible que un niño NO tome esa leche artificial jamás! Porque la leche que debe tomar es la de su madre, que está hecha exclusivamente para él, que es la única que tiene todo lo que necesita. Todo lo demás son burdos intentos de imitar lo que hace la leche materna que, además, ¡es gratis!

Guardería o Escuela Infantil

Esta semana toca mirar guarderías para mi pequeño. Sí, pensaba que esto nunca ocurriría pero ahora sí que no puedo esperar más. He conseguido tenerlo en casa mucho más de lo que creía (de momento, un añito) y ahora ya necesito tener unas horitas más para trabajar. Si pudiera trabajar con él, os aseguro que me lo llevaba al trabajo, pero pobre crío, no tengo espacio para él allí, ni puedo prestarle demasiada atención.

Total, ¡a mirar guarderías!

He llamado a unas cuantas y ¡la mayoría ya han cerrado el curso que empieza en septiembre! Yo les he preguntado si son conscientes de que todavía estamos en marzo… pero bueno, se ve que esto es en lo único que somos previsores en España.

Y solamente he visitado 2. Una era una guardería y la otra una escuela infantil. ¿No es lo mismo? Pues no. En una “te guardan los niños” y en la otra parece que tu hijo se relaciona con las cuidadoras y los otros niños, juegan juntos, hacen manualidades, etc.

Fue muy triste ver la primera, fui a la “hora del patio” y no se oía un alma! Las cuidadoras “vigilaban” a los niños comiéndose su bocadillo, mientras los niños jugaban solos en el patio. En la segunda vi como los niños abrazaban a las chicas, las saludaban, jugaban con ellas…
En la primera me hablaron de psicomotricidad, de psicólogo, de piscina…; En la segunda hablamos de nuestro hijo. En la primera, me hablaron de pautas y costumbres; en la segunda, de aprendizaje por imitación.

¿Qué queremos los padres para nuestros hijos? No es que no quiera psicomotricidad, psicología, educación… por supuesto que quiero todo eso y más; pero para un niño tan pequeño lo primordial es la atención, el cariño, la relación, ya que es lo que le hará fuerte y seguro, es lo que le hará tener autoestima, educación, control de su cuerpo, control de sus necesidades y aceptación de su propia persona.

Tengo claro que donde mejor está es en casa, con los suyos. Si esto no es posible, creo que hay que mirar la opción que más se le acerque, dónde el niño pueda sentirse lo mejor posible.

Talla 0 o preocuparse cero de la talla

Vivimos rodeadas de mensajes de perfeccionismo moderno. Nos llegan a diario en forma de “salud y cuidado personal” pero acaban convirtiéndose en un cúmulo de “deberes” que jamás tenemos tiempo de cumplir:  se activa pero relájate, bebe 2 litros de agua, ten amigos, lee, sal, haz el amor, aprende idiomas, conéctate a facebook, no estés tantas horas en el ordenador, sé autocrítica, no te machaques, haz terapia, ten hijos, trabaja mucho pero no muchas horas, infórmate, sé liberal, apúntate al gimnasio y ves al menos tres veces por semana, haz ejercicio, dedica tiempo a tu familia, tu pareja, tus amigos y encuentra siempre momentos para ti, depílate, ponte cremas, viaja, descubre nuevos lugares, nuevas personas, nuevas sensaciones, visita tu ciudad y conoce los mejores sitios de la zona donde resides, píntate y ponte guapa cada día, limpia la casa, plancha, ordena, duerme ocho horas, despiértate temprano, haz pilates. Ríe tanto como puedas y, de vez en cuando, llora, que es muy sano. Y, sobre todo, hazlo TODO sin obsesionarte. ¡Ah! Y no lo hagas por los demás, noo, hazlo por ti misma, por tu bienestar! Ya verás que si haces todo esto, lograrás ser feliz.

Esta imagen de mujer todopoderosa que debe hacerlo todo y estar divina está tan arraigada en nuestra sociedad que es casi imposible luchar contra ella o ignorarla. Siempre hay alguien para decirte lo guapa que estás porque te ven más delgadita o todo lo contrario. Y nosotras mismas perpetuamos esta situación haciendo comentarios así.

Existen unos cánones de belleza  y de feminidad que pueden llegar a atraparnos en una realidad que no es la nuestra. Hacer las cosas “bien” te aporta un reconocimiento social muy importante, que pierdes irremediablemente cuando haces las cosas “mal”.

Por eso me ha encantado la iniciativa de unas profesoras de universidad que han creado una página en facebook llamada “motivos para dar la talla” y que proponen adaptar las tallas de ropa de las pasarelas a unas tallas más realistas, que se adapten más a la talla media de la sociedad. Supongo que esto se quedará aquí, como una simple iniciativa bonita de concienciación, pero a mí me conmueven los pequeños granos de arena. Las mujeres no nos deberíamos medir en un canon de belleza, sino valorarnos por lo que somos y lo que luchamos por ser día a día. No sé donde hay que buscar la felicidad, lo que seguro sé es que no está en una talla.

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Lactancia materna: construyendo el ser humano

Llega el VIII Congreso FEDALMA que tendrá lugar los próximos 1 y 2 de julio de 2011 en Castelldefels (Barcelona). Bajo el lema “Lactancia materna: construyendo el ser humano” se van a reunir especialistas, asesoras de lactancia, doulas, madres y otras personas interesadas en este tema. El objetivo del congreso será potenciar la lactancia materna y su disfrute tanto para las mamás como para los pequeños de la casa desde los vínculos y las ayudas de todo el entorno de las familias. Como cada año, el congreso también tiene la función de formar a las asesoras, informar sobre las últimas investigaciones y ofrecer espacios para dialogar entre profesionales, asesores, asociaciones, grupos de apoyo y madres.

Para más información.

Lactancia versus anorexia

Quiero compartir con vosotros la experiencia de una madre que me ha emocionado especialmente.
Ella ha compartido su historia en el ya citado blog Som la Llet, os traduzco algunos párrafos. Disculpad de antemano por la calidad de la traducción:

Amor puro en vena

«Soy Maria, tengo 36 años y he sufrido un trastorno alimentario durante 15 años, llevo 5 años de terapia y he de reconocer que hay un antes y un después des del nacimiento de mi hijo y puedo afirmar categóricamente que mi LACTANCIA juntamente con mi hijo me han curado…

El embarazo fue una gran sorpresa ya que fruto de mi enfermedad las reglas eran escasas y muy irregulares, sabía que no sería fácil quedar embarazada y no entraba dentro de nuestros planes, per de golpe apareció aquél positivo que me hizo tomar conciencia de la importancia de la alimentación. Fue un embarazo que me dejó al abismo, o comía o lo perdía ya que pesaba 52kg y mido 1,79cm. La comadrona que me vio en el primer control me lo dijo muy claro.

El embarazo fue fantástico, sin dolor y con un montón de sensaciones y experiencias que nunca creí que viviera con tanta intensidad. Lo más difícil era la alimentación pero no me rendí y todo salió bien, además mi cuerpo para compensar cogió 25 kg de reservas por si acaso volvía a haber restricciones de comida. Seguí una dieta de embarazadas para no engordarme pero que incluía mucho más de lo que yo hasta entonces conseguía comer, tuve que hacer verdaderos esfuerzos porque me parecía una barbaridad ingerir mil calorías; maldito trastorno, pero lo hice.

El nacimiento de Antonio en un parto normal (completamente intervenido) del que en esos días no tenía queja (ahora sí) vi el milagro de la vida en mis brazos y comenzar a amamantarlo fue una prolongación de este mismo milagro.

Antonio pesó 2.420 gramos y estaba perfecto pero aun y así no pude evitar la tentación de darle bibes de ayuda. Pero como que no podría soltarlo de mis brazos, la lactancia materna se instauró completamente y en menos de un mes él rechazaba las ayudas y yo me sentí capaz de “nutrir” en todos los sentidos y así hasta hoy que han pasado tres años y medio y seguimos.

Cuando afirmo que mi lactancia es responsable en mayor medida de mi recuperación lo hago porque la parte emocional con este vínculo con mi hijo me ha devuelto este amor que me había faltado antes, amor intenso y real en cada mirada y en cada gesto. He tenido el placer de comprobar cómo nos nutrió a los dos al mismo tiempo y como a cada paso yo ganaba seguridad, serenidad y por fin paz conmigo misma. Cada vez que mi hijo me ha regalado un rato de “lechita” para mí era un rato de amor puro.

[…]

Por descontado que recibo amor, afecto y comprensión de mi marido y de mi madre, pero no es similar a este tipo de vínculo que se establece con la lactancia. No quiero hablar de los beneficios para mi hijo porque ya los conocéis de sobras, sólo quería compartir con vosotros los beneficios reales y tangibles que la lactancia ha tenido en mí. Ya no necesito la aprobación del espejo, la lactancia me ha ayudado a ser útil y querida.


No he traducido todo el post para no extenderme. María explica cómo tuvo un aborto posterior y que la lactancia ayudó mucho en todos los sentidos. Me he emocionado con este testimonio, creo que transmite muy bien el vínculo que se consigue con la lactancia entre una madre y su hijo.

¡Buen día a todos!

La bata blanca no les da sabiduría

A las 4 de la mañana (3 horas después de irme a dormir) empezó todo. Mucha gente ha pasado por esto y más estos días, era una gastroenteritis de las buenas. Fue una noche dura, no solamente por encontrarme mal sino porque no podía atender a mi hijo tal y como lo hubiera hecho en otras ocasiones. Entre visitas al baño, le daba el pecho a mi bebé cada vez que este lo reclamaba.  No os daré detalles, seguro que os imagináis que fue duro.

Por fin llegó la mañana y mi hijo se despertó tan tranquilo, así que aproveché para pedir el relevo a mi marido y, además, suplicarle que fuera a la farmacia a por un Primperan, que sabía que me iría bien. No es bueno auto medicarse y menos dando el pecho, así que fui corriendo a la fuente de información más fiable que conozco sobre el asunto: el Hospital de Denia. La división de Pediatría de este hospital ha creado la página web www.e-lactancia.org donde informa de la compatibilidad de los medicamentos, plantas, tóxicos y enfermedades con la lactancia materna.

Consulté el medicamento “por producto” y me apareció la información al instante. El Primperan es un antiemético, que no tengo ni idea de lo que significa, la cuestión es que el riesgo con la lactancia es de 0, literalmente SEGURO, COMPATIBLE.  Y añade: incrementan la producción de leche por aumento de la prolactina.

Es decir, que no solamente puedo tomarlo sino que además aumenta mi producción de leche, evidentemente, advierte sobre no utilizarlo como galactógogo sin control sanitario.

Total, que podía tomar Primperan tranquilamente.

A todo esto llegó mi marido de la farmacia con Ultra levura – un compuesto de bacilos, hongos productores de ácido láctico – y le miré con la cara descompuesta. Llevaba unas 7 horas pasándolo fatal, esperando a tomar algo que me ayudara y me traía «eso». Y entonces me contó que la farmacéutica había leído el prospecto del Primperan y dijo que yo no podía tomarlo porque estaba amamantando a mi hijo. Yo estaba bastante enfadada. Le conté a mi marido que el Primperan era compatible y que fuera a buscar el medicamento cuanto antes. Él, cumplidor, volvió a buscarlo y lo compró aun y con la insistencia de las farmacéuticas que le desaconsejaban que lo tomara sin una prescripción médica por nuestro hijo. Vamos, que se lo vendían  pero que estaba totalmente contraindicado.

El pobre llegó con el medicamento pero hecho un mar de dudas. Tuvimos que llamar a un médico amigo que nos dijo que no pasaba nada pero que tomara un medicamento alternativo. Lo tomé y nada, yo seguía igual de mal.

Así que utilicé el comodín de la llamada a la persona que más me fio de lactancia materna: Alba Padró,que es la persona que atiende las consultas telefónicas en ALBA lactancia materna. La llamé (domingo) y me confirmó que podía tomar Primperan, que no había ningún peligro para el bebé.

Yo estaba la mar de tranquila después de la llamada y quería tomarlo. Mi marido, que había estado bajo la presión de las farmacéuticas, no lo tenía tan claro. Y nuestra decisión fue que él se llevaba el bebé unas horas fuera y yo me tomaba la medicina, lo cual me fue muy bien para descansar. Comencé a sentirme mejor al poco rato.

Lo que me fastidia es que me podía haber tomado el medicamento horas antes, encontrarme mejor y estar con mi familia, y todo porque unas farmacéuticas están desinformadas y se fían de los prospectos, que no hacen más que cubrirse las espaldas.

Dar el pecho no tiene por qué ser sinónimo de sufrir. Por favor, responsables de la salud, ¡informaos! No os quedéis con los apuntes de la facultad, seguid formándoos e intentad estar cerca de expertos sobre la materia. Tuve la suerte de haberme informado y conocer fuentes de información fiables, pero no todo el mundo tiene por qué conocerlas, los profesionales de la salud sí tienen la obligación profesional y moral de estar informados, no las madres!

Vamos a la cama

Son las 8 y media de la tarde y mi bebé de 9 meses empieza a rascarse la oreja y los ojos. Mi marido me mira con complicidad porque sabemos que son gestos inequívocos de que nuestro hijo tiene sueño. Yo me pongo cómoda (pijama) y el papá prepara la cama (la nuestra) y ya estamos listos para llevar a nuestro bebé a dormir.

Me encierro en nuestra habitación con el bebé en brazos y enganchado al pecho. Empiezo a cantarle todo el repertorio Disney que me viene a la cabeza y camino de arriba para abajo haciendo un leve balanceo. Mi bebé coloca su manita en mi barbilla y juega con ella.

Sigo con mi repertorio, a veces repito la misma canción sin parar, intento bajar la voz, respirar más lento y relajarme yo misma. Poco a poco mi hijo reacciona a mis técnicas de relajación y veo como empieza a cerrar sus ojitos, parece como si fuera una película de dibujos animados.

Por fin, cierra los ojos, deja caer los brazos y sigue mamando más paulatinamente. Ya hemos superado la primera fase, hoy con bastante facilidad. Muchas veces me quedo embobada mirándolo, tenía razón la abuela de mi marido cuando decía que dormidos los quieres el doble. Incluso parece que no pese 10 kilos.

Llega el momento de dejarlo encima de nuestra cama. Con una maniobra bien estudiada lo dejo tumbado en la cama sin que abra los ojos y, lo más importante, sin que se suelte del pecho. Yo me tumbo a su lado y dejo que mame todo lo que quiera mientras se duerme profundamente.

Es tan agradable que a veces me quedo dormida, otras veces entro en facebook o juego desde mi móvil. Es un momento para mi, nada ni nadie puede arrebatarme esos minutos de paz.

Una vez considero que se ha dormido del todo, intento salir de la cama del modo más silencioso posible (siempre me acuerdo del post de somlallet sobre levitar). Después lo rodeo de cojines para que no se caiga de nuestra cama y voy a disfrutar de una tranquila cena con mi marido o lo que me apetezca hacer esa noche.

Es posible que se despierte varias veces entre que lo dejo durmiendo y me voy a la cama. Cuando lo oigo llorar, voy lo más rápido posible, le dejo tomar teta hasta que se queda dormido y vuelvo a salir.

Finalmente, nos vamos a dormir los papás con el bebé. Nos quedamos fritos en pocos minutos después de llegar a la cama. El bebé mama a su antojo durante toda la noche y nos levantamos relativamente descansados al día siguiente.

Me siento muy afortunada y espero poder revivir este ritual muchas noches.

Evidentemente, también tenemos días malos, días en los que estoy agotada y quiero que se duerma más rápido, días en los que no se encuentra bien, días que.. te gustaría que pasaran rápido. Pero no por culpa de los días malos debemos olvidarnos de los buenos, que son la mayoría.

21 veces recomendable

energia_y_feminidad_restaurant_21_platsAprovecho este espacio para presentaros un restaurante magnífico situado en el barrio de Gràcia de Barcelona: VINT-I-UN PLATS.

Se trata de un pequeño restaurante de nueva apertura de la mano del magnífico cocinero David Vanaclocha, que es un auténtico AS de la cocina y nos lo demuestra con cada uno de los 21 platos de su carta.

Os dejo con una buena crítica del blog Cocina Para Pichones -que no tiene desperdicio- y su página web para más información.

¡Buen provecho!

Escuchando con el corazón

Cuando acabamos de parir estamos en uno de los momentos más sensibles de toda nuestra vida. Más o menos todo el mundo entiende los cambios físicos y objetivos que sufrimos después de un parto, pero pocos aceptan que también sea un reto emocional, que necesitemos más comprensión, respeto y ayuda que de costumbre.

¡Y hasta parece que las depresiones post-parto se las haya buscado una por ser demasiado sensible! Por esta razón, muchas mujeres pasan por verdaderos infiernos, sintiéndose solas y culpables por estar tristes cuando deberían estar alegres.

Las mujeres necesitamos ayuda después de un parto. Siempre la hemos necesitado. Antes la sociedad funcionaba de otro modo, vivíamos cerca de familiares o incluso en la misma casa, la mujer raramente estaba sola y afrontaba esta situación con más apoyo. En cambio, ahora la mujer está mucho más sola y esto provoca decepciones e incluso rechazo a la maternidad.

Hasta la fecha he visto varias iniciativas que pueden ayudar a las mujeres que, por su situación, se sientan solas a la hora de afrontar su maternidad:

Grupos de madres / grupos de apoyo a la lactancia
Son grupos de mujeres (algunos de pago y otros no) que ayudan a otras mujeres a llevar mejor la maternidad, compartir experiencias, miedos y dudas, y sentir que no se está sola ante esta nueva situación. Más información

Doulas
Las doulas son mujeres que pueden acompañarte durante todo el proceso de la maternidad. Son madres que quieren ayudar a otras madres y que se forman en diversos ámbitos desde psicología, lactancia, partos, post-parto, etc. Más información

Escuchando con el corazón
Es una iniciativa que consiste en voluntarias (doulas, psicólogas, etc.) que atienden llamadas desde su casa de madres que lo necesiten. Es una gran iniciativa que puede llegar a ayudar a muchas personas. Más información

En esos momentos de soledad, cada ayuda cuenta. No tengáis miedo a pedirla o a ofrecerla.